La atleta barcelonesa sube al podio en longitud T11 con una marca de 4.74 metros y consigue el billete para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Ya había amanecido en Dubai y apenas nadie se había asomado a las gradas del Dubai Club for People of Determination. En el tartán estaba Meritxell Playá, calentando motores para desperezar el cuerpo tras el madrugón. Pese a su juventud, ha demostrado el talento y el potencial que atesora para volar sobre el foso de arena. La barcelonesa, de 21 años, ha alcanzado el bronce en salto de longitud en el Mundial de atletismo y un billete directo para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.

No es una recién llegada, hace dos años conquistó el oro en el campeonato del mundo junior en Nottwil (Suiza) y el año pasado la plata en el Europeo de Berlín en categoría T11 (atletas ciegos o con poco resto visual). Pero no arrancaba bien la prueba, ya que hizo un nulo en su primer salto. A 35 metros del foso, concentrada y con los ojos cubiertos con un antifaz, visualizaba el siguiente salto.

Meritxell Playá y su guía Robert Díez, en Dubai.

Robert Díez, su ‘lazarillo’ en la pista, voceaba la distancia recorrida y el momento de realizar la batida. En su segundo intento la catalana brincó hasta los 4.74 metros, su mejor marca de la temporada y la que le daría la medalla. Luego llegó otro nulo y cerró su buen concurso con 4.73, 4.61 y 4.67 metros, algo lejos de la ucraniana Yuliia Pavlenko, plata con 4.87 y de la china Guohua Zhou, oro con 4.92.

«Aún estoy en shock, sabía que tenía posibilidades, pero era algo que no esperaba, estoy muy contenta. Durante el concurso me sentí mal porque el calor era muy duro, nos proporcionaron sombra y agua, pero sufrí mareos y muscularmente no me ha ido bien», ha explicado.

Su mejor registro personal, que está en 4.98 metros logrado en febrero de 2018, le habría otorgado el oro en este campeonato. “Algunos de los saltos que han resultado nulos podrían haberse acercado a esa marca, así que creo que puedo repetirla, tengo mucho margen de mejora”, ha recalcado la discípula de Toni Corgos, que recoge el segundo podio de los atletas españoles en el Mundial tras el bronce de José María Pámpano en los 800 metros T36 y también la plaza directa para Tokio 2020, donde estará entre las favoritas para luchar por las preseas.

Meritxell cumplirá su sueño de disputar unos Juegos Paralímpicos. Se calzó sus primeras zapatillas de clavos con unos ocho años, poco después de descubrir por televisión el salto de longitud. Se formó en el grupo de la ONCE en L’Hospitalet de Llobregat y luego pasó al Club Muntanyenc Sant Cugat. Con mucho trabajo y tesón ha ido superándose hasta colarse entre las mejores del mundo. “La medalla me supone mucha tranquilidad porque implica no tener que hacer otro micro ciclo antes de Tokio y puedo enfocar mi pico de forma para la cita paralímpica. Aún tenemos que trabajar para evitar lesiones y para mantenernos en un buen estado”, ha añadido.

Melany Bergés, cuarta en el 400

A un puesto de las medallas se ha quedado Melany Bergés, junto a su guía Ja